Mi estómago desvela mis jirones
Tanta angustia no cabe en este centro
Me ahogan las paredes de este cuerpo
latiendo la tristeza de un olvido
Tanta angustia no cabe en este centro
Me ahogan las paredes de este cuerpo
latiendo la tristeza de un olvido
que no llega
Soy una colección de llantos mudos
en un desván cerrado a doble vuelta
Mi fuerza la consagro a no pensarte,
mas, débil y sin fe, siempre te pienso
Y no llegas
El corazón siempre gana a la razón, siempre sigue su camino a pesar de las lágrimas y sufrimiento.
ResponderEliminarSiempre bellos tus poemas, sutiles y profundos, escritos con latidos del corazón.
Siempre tu lectura atenta.
EliminarGRACIAS.
Un abrazo