Aprendí a hablar con labios ajenos,
con una garganta fingida
volcando una voz prestada.
con una garganta fingida
volcando una voz prestada.
Al sonido
le otorgué lo complaciente
Al silencio,
el cobijo de mi angustia
Mi dolor siempre fue tímido y cobarde.
Se arrincona, agazapado,
entre las cuerdas
y escondido,
tras su máscara,
procura
evitarte que te pueda herir mi herida.
evitarte que te pueda herir mi herida.

¡¡Oh, Pilar, qué bello poema!! Me has hecho llorar con estos versos!!
ResponderEliminarOh, Veli, sólo se conmueve un alma sensible. Gracias por leerme y sentir bonito. Un abrazo.
ResponderEliminarMuy bello poema. Un placer leerte.
ResponderEliminarUn placer ser leída y con tanto tanto cariño, además.
EliminarMuchas gracias🤗🤗
Precioso,Pilar
ResponderEliminarSaludos desde Burgos
Una pena no saber a quién dirigirme, igualmente, agradecida por el comentario y tu lectura. Un abrazo sureño sale hacia Burgos🤗
EliminarMe encanta, que preciosidad, cuanto comparto, pero mi dolor ya no se esconde ni se arrincona para no hacerte daño. Mi dolor murio gracias a ti
ResponderEliminarGracias por dejar tu comentario.
EliminarEl dolor agazapado es de valientes a veces.
Un abrazo.
Feliz vida Pilar bonitos sentimientos ♥
ResponderEliminarMuchas gracias, Eremoll, por dejar tu comentario y por lo que dices en él.
EliminarUn abrazo🤗🤗