La poesía acompañó mi soledad
Fue la cuna del insomnio donde duermo
El reflejo que no encuentro en el espejo
El refugio de cualquier encrucijada
La vasija en que vertí mi desconcierto
La palabra transformándose en consuelo
Quien deshizo cada nudo en mi garganta
Quien tradujo con su idioma cada miedo
y sostuvo la paciencia entre sus versos
Es caricia que enternece mi coraza
Es abrazo en el vacío en que me pierdo
Es abrazo en el vacío en que me pierdo

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