Sentí alguna vez mi vida
estación de paso en invierno,
parada nunca obligada,
[apenas elegida]
Revisé billetes ajenos
-destinos siempre correctos-.
Acogí inseguras llegadas.
Disculpé retrasos inciertos.
Asumí despedida y herida.
Sentí alguna vez mi vida
andén de hielo y coraza:
siempre con pañuelo blanco,
siempre sonrisa blindada.

Grandiosamente sencillo
ResponderEliminar¡Gracias!
EliminarPor tu comentario y por el contenido del mismo.
Un abrazo
Hola, me encanta y me entristece, me encanta tú mar apalabrado, tristes versos que describen realidades, nunca es tarde si la dicha es buena, las emociones plasmadas son más que un pensamiento, y pensar y sentir está lleno de matices. Siempre tierna y romántica tú expresión. Abrazo fuerte.
ResponderEliminarGRACIAS, quién quiera que seas☺️
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