Hubo días de faros apagados.
Todo oscuro, ciego.
Si acaso algún destello.
El asfalto era arena movediza. Todo oscuro, ciego.
Si acaso algún destello.
Su gris era lo único más cierto.
Imposible no hundirse en ese lodo
[No sabía que avanzaba, imperceptible, desde dentro]
El oxígeno que entraba en mis pulmones
lo sentía como dióxido:
asfixiante, confundido, testarudo,
aferrado a un interior que le era ajeno.
Se imponía la pesadez en los sentidos
y una vida consagrada al ostracismo
[fuera: ruido, bullicio, sinsentido]
Había que cruzar aquel desierto.
No hay otra manera de salvarse:
batirse contra uno en propio duelo.
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