Y fueron habitando nuestra casa
el ruido del silencio y la rutina,
la voz que ayer vibraba y hoy rechina
y al ritmo de suplicio se acompasa,
el ruido del silencio y la rutina,
la voz que ayer vibraba y hoy rechina
y al ritmo de suplicio se acompasa,
el frío de una cama que traspasa
testigo de cruel de una verdad mezquina,
las ganas desgastadas como ruina
y largos días en que nada pasa.
las ganas desgastadas como ruina
y largos días en que nada pasa.
Encierra toda el ansia de una huida
tras su puerta, la vida se refrena
y queda entre paredes abatida
Así, una alta torre derruida
esconde en sus escombros honda pena
y arrasa nuestro mundo en su caída.

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