martes, 9 de febrero de 2021

A Lu, la realidad que cada día tengo delante

“Yo puedo hacer que me quieras”. Tu frase retumba en mí desde ese día.

Tú ya haces que te quiera, Lu. Yo ya te quiero. ¡Claro que eres alguien a quien querer! No tienes que hacer nada más que ser.

Pero no, esto no funciona así. La vida que hemos creado en este mundo de adultos locos es mucho más complicada que coger tus cosas y empezar una nueva vida lejos de la que ahora sostienes a duras penas, aunque sea lo que necesitas y mereces.

Claro que no mereces esta historia en tus espaldas. No mereces esa pena en tu mirada. Ni que vivas la condena de la vida equivocada de unos otros que te arrastran.

Mereces que te salven. Y tienes que salvarte.

Y vienes pidiendo a gritos que te ayude, que te libre de esa vida gris y cruel que te ha dado quien no ha sabido entender lo que vales.

La vida en un instante se me ha tornado distinta. Me has despertado del letargo de una existencia acomodada y vienes zarandeando mis inercias y a recordarme que en ti estaba el reto. Que no hay oídos sordos ni ojos ciegos que puedan negarte.

Eres una realidad que cada día tengo delante. Una verdad que sufre y pide ayuda. Y yo, Lu, yo siento que tengo que ayudarte, aunque no sé cómo ni qué podré darte, pero juntas inventaremos buenos planes. Juntas, de alguna manera, ya veremos cómo, vamos a salvarte.




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